La carie dental es un proceso que involucra la destrucción progresiva del diente, de tal suerte que lo más conveniente es eliminarla tan pronto como se detecta, ya que, de no detenerse su avance tarde o temprano alcanza al nervio dental comprometiendo seriamente la permanencia del diente dentro de la cavidad bucal. Es importante hacer notar que, a diferencia de lo que piensa generalmente la gente, no hay que esperar a que el diente comience a doler para atenderlo, ya que una vez que el dolor se hace presente el daño puede ser ya demasiado grande e irreversible (el dolor es un sistema de alarma del cuerpo que avisa que algo anda mal). Idealmente hay que atender la caries en sus primeros estadios para evitar que siga destruyendo la estructura dental, ya que entre más dañado resulte un diente a consecuencia del ataque de la caries, más compleja será su reconstrucción.
En ocasiones tenemos la idea equivocada de que un diente que presenta una caries pequeña al ser eliminada por el dentista creará una cavidad enorme que destruya gran cantidad de la estructura dental, pero esto no debe ser así, sino que únicamente se elimina la caries y se debe conservar la mayor cantidad posible de tejido dental sano.